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Material para la reflexión – Unión del Apostolado Católico Marzo 2006 La imitación de Jesús (continuación). Las reflexiones de Vicente Pallotti sobre la imitación de Cristo provocan pensamientos tan profundos que ameritan un estudio detallado y extensivo. La reflexión de este mes versa sobre el texto “Un práctico recordatorio diario para imitar a nuestro Señor Jesucristo mediante la observancia de las santas reglas y constituciones.” (OOCC III, paginas 34 a 39). Oración: “Eterno Padre, en unión con el Corazón de María, te ofrecemos la sangre de Jesucristo como agradecimiento, como si ya nos hubieras concedido el regalo de hacer que su vida oculta y pública, incluso hasta llegar a su auto entrega en la Cruz, nuestra regla fundamental: para tu mayor gloria y para la santificación de nuestros hermanos y hermanas, Amén.”
I. Pallotti presenta una teología de gracia y del desarrollo de la vida espiritual, y resume los siguientes puntos: 1. Hay poca gente que imita a Jesucristo, pues, hay pocos que piensan en ello o se dan cuenta de que es posible hacerlo. 2. Aquellas personas que sí piensan en ello y que están deseosas y listas para imitar a Jesucristo, crecen en el amor hacia Jesús, cuando este amor crece, su confianza en recibir las gracias necesarias para imitarlo también crece, tal como su reconocimiento de su propia falta de mérito de recibir tales gracias. 3. Como una consecuencia de esta sinceridad, la persona se abre a recibir gracia de manera cada vez más abundante. 4. Palloti recomendó que uno guarde este recordatorio diario para imitar a Jesús en un pequeño cuaderno separado de las reglas, de manera que las puedan leer seguido y en los ratos libres. 5. El explica, en detalle, esta “práctica”. Implica varios componentes: a. “recordatorio”: que tenga en la memoria y recuerde la obligación de que todos los Cristianos tienen que imitar a Jesucristo; b. “práctico”: es necesario efectivamente imitar a Jesus, imitarlo de hecho en pensamiento, en la palabra, en lo que hacemos, en nuestros actos y en el manejo de los afectos del corazón. c. “diariamente”: no es suficiente poner esta obligación en práctica por un día, o un mes o un año, sino que debe ser practicado cada día directamente hasta la muerte. 6. Esta obligación de imitar a Jesucristo es común a todos los Cristianos, sin embargo, los miembros de la UAC han recibido, como un regalo, la Regla fundamental de la vida de Jesucristo; de allí que estén urgidos de manera especial en imitarle. 7. Como miembros de la UAC, y en el curso de la vida diaria, experimentamos infinitas gracias que nos llevan a imitarle. Textos Biblicos. La Tentación de Jesús; Marcos 1, 12-15. La Transfiguración de Jesús; Marcos 9, 1-10. Reflexión: Nosotros recordamos que nuestro Santo Fundador nos ha dado la vida de nuestro Señor Jesucristo como nuestra Regla fundamental, de manera de imitarlo en nuestra vida en comunidad y en nuestro apostolado. La vida de nuestro Señor Jesucristo: esto quiere decir toda la vida de Jesús, su infancia, su juventud, su tal llamada “vida oculta” y su vida pública. Palloti estaba convencido que Jesús quería que él meditara sobre su “vida oculta”, pues estaba convencido de la necesidad de conocer todo sobre Jesús, a fin de conocer el Jesús “total”. Estamos acostumbrados a meditar y reflexionar sobre la vida pública de Jesús, es relativamente fácil hacer esto, pues tenemos la ayuda de los textos de los Evangelios, que nos cuentan de su vida pública. Para meditar sobre la vida oculta de Jesús es necesario utilizar nuestra imaginación juntamente con nuestra fé. Sabemos que Jesús está con nosotros cuando oramos, cuando invocamos su presencia entre nosotros. Permitámonos pedirle que nos acompañe en nuestra reflexión sobre su vida oculta, que abra nuestras mentes y nuestros corazones a esta forma de meditación y que nos guíe, paso a paso, hacia un conocimiento más profundo de Él. De los escritos de San Vicente Pallotti. “La regla fundamental de nuestra pequeña Congregación es la vida de nuestro Señor Jesucristo, para que lo imitemos, con humildad y confianza, con la más grande perfección posible, en totos los trabajos de su vida oculta y de su ministerio público Evangélico, para la mayor gloria de Dios, nuestro Padre celestial, y para la mayor santificación de nuestra alma y de las de nuestros hombres y mujeres”. (OOCC III, 40). “Mi Dios, no somos dignos de recibir el don de un amor perfecto para nuestra Madre Inmaculada, María tan Santa, pero tu, en tu infinita misericordia y por los méritos de Jesús y de María, tan Santa, concédenos esta gracia. Nosotros intentaremos amar vuestra tan amada Madre María con el amor con el que tu, oh eterno Padre, la amas, tu que la amas como a una Hija; con el amor con el que tu, o divino Hijo, la amas, tu que la amas como una Madre; con el amor con el que tu, o divino Espíritu, la amas, tu que la amas como una Esposa; y nosotros intentaremos que ella sea amada en la misma manera por todas las criaturas posibles, pasadas, presentes y futuras”: (OOCC VIII, 224). Reflexión – testimonio. El Papa Juan Pablo II vivió una vida que estuvo marcada por sufrimientos y por momentos de transfiguración. El se permitió ser transformado por Jesús, y así se convirtió, para la Iglesia, en una figura corajuda dando testimonio del Cristo crucificado y resucitado. El adquirió fuerza increíble frente a los problemas de nuestros tiempos; se acercó a todos, logró dialogar con todos, tanto buscó como encontró comunión en la diversidad. Salió a encontrarse con gente joven y con familias, siendo todos bienvenidos. Como Jesús tuvo el coraje de dejar que su sufrimiento fuera visible; como Jesús no se avergonzó al manifestar y probar su gran amor por el Padre Celestial. No se avergonzaba de mostrar sus propias limitaciones cuando éstas se mostraban tal cual. Su muerte movió al mundo entero, pero su testimonio de vida sigue viviendo en nuestros corazones. Tanto la Iglesia como el mundo han sido enriquecidos por la gracia de su vida. Libro III de la Imitacion de Cristo Del habla interior de Cristo al alma fiel El alma: 1. Oiré lo que habla el Señor Dios en mí. Bienaventurada el alma que oye al Señor que le habla, y de su boca recibe palabras de consolación. Bienaventurados los oídos que perciben los raudales de las inspiraciones divinas, y no cuidan de las murmuraciones mundanas. Bienaventurados los oídos que no escuchan la voz que oyen de fuera, sino la verdad que enseña desde adentro. Bienaventurados los ojos que están cerrados a las cosas exteriores, y muy atentos a las interiores. Bienaventurados los que penetran las cosas interiores, y estudian con ejercicios continuos en prepararse cada día más y más a recibir los secretos celestiales. Bienaventurados los que se alegran de entregarse a Dios, y se desembarazan de todo impedimento del mundo. ¡Oh alma mía! Considera bien esto, y cierra las puertas de tu sensualidad, para que puedas oír lo que te habla el Señor tu Dios.
2. Esto dice tu amado: Jesucristo: Yo soy tu salud, tu paz y tu vida. Consérvate cerca de mí, y hallarás paz.. Deja todas las cosas transitorias, y busca las eternas. ¿Qué es todo lo temporal sino engañoso? y ¿Qué te valdrán todas las criaturas, si fueres desamparado del Criador? Por esto, dejadas todas las cosas, hazte fiel y grato a tu Creador, para que puedas alcanzar la verdadera bienaventuranza. |